EL SUEÑO EUROPEO


Me imagino una pequeña ciudad de casas bajas en la que sus habitantes se mueven principalmente en bici. Esas bicis ideales con su cestitas y sus sillitas de niño detrás. 

Un lugar en el que los centros comerciales no tienen cabida y los comercios locales brillan con el orgullo y con la originalidad de ser únicos. 


Un rincón de la geografía en el que sus habitantes se saludan al cruzarse por la calle y ¿por qué no? se paran a charlar bajo el sol de la mañana. 


¿Te imaginas que los niños fuesen solos al cole, a clase de Kung Fu o a la escuela del Skatepark Indoor? En bici, monopatín o patinete.

Un enclave mágico en el que conviven antiguos lugareños con los universitarios europeos más cool.

Una localidad en la que sus casitas de madera están rodeadas de unas vallas blancas tan especiales que parecen salidas de un cuento.

 Un espacio tan bello que no pasa desapercibido a los hábiles localizadores de la industria del cine y la televisión.

Un lugar capaz de transportarte a través de diferentes rinconcitos europeos por cada vecino que te cruzas en el camino.

Maestros que saludan felices durante su paseo por las calles de esta bella ciudad.

Terrazas animadas por las miles de conversaciones y tantos idiomas que allí se hablan.

Allá dónde el pan está elaborado a partir de masa madre, los huevos son ecológicos y los niños meriendan fruta fresca.

Amigos que se reúnen en casa de unos y de otros.


¿Me creerías si te dijese que ese lugar existe? 






















Es un pueblo. Un pueblo madrileño que tiene todo aquello que representa mi idea del "Sueño europeo".

Y es que este lugar me ha impactado por los tesoros que en él se esconden:



LA NAVE SKATEBOARDING SCHOOL

El concepto en sí mismo resulta revolucionario por su genialidad. Una escuela de Skate Indoor tanto para pequeños como para "jurásicos" (así es como nos identifican a los "cuarentañeros" en La Nave) en la que convergen en armonía tres conceptos:

Deporte, valores y mucha creatividad.

Sin perder, claro está, ese aura místico que tanto me gusta y que rodea a los buenos Skaters.

Pero este proyecto va más allá. 

Han sido capaces de recrear el ambiente familiar que se respira en cada uno de sus rincones. Niños haciendo los deberes mientras esperan a que comience su clase o padres tomándose un café (o una cervecita) al tiempo que echan una partida de futbolín y son testigos de la evolución de sus hijos.


Verás a gente joven tanto en edad como en espíritu.





































Si te pasas por allí este fin de semana quizás nos veamos. No te olvides de preguntar por su programa de extraescolares y por sus cursos de fin de semana. ¿No decían que cualquier tiempo pasado fue mejor? Pues que yo recuerde el Skate no estaba entre mis opciones de actividades para después del cole.




LA ESCUELA DE KUNG FU

Tengo que decir que esta Escuela me cautivó desde el primer momento que la descubrí una mañana que paseaba por allí. Hoy, después de varios meses llevando a Lucas, ha dejado de gustarme para empezar a apasionarme.


Su lema: "Un cinturón negro, es un cinturón blanco que nunca se rinde". Sencillamente genial...







Sus instructores: Guillermo y Elias. Conocerlos ha sido otro pequeño placer que me ha brindado este pueblo. Tienen una experiencia de quince años en las artes marciales y he de decir que oírles hablar sobre cómo transmitir valores e ilusiones a nuestros niños a través de esta técnica ha sido una auténtica delicia.






Hace poco me permitieron colarme en una de sus clases y hacer las fotos para este post. Fue un regalo. 


Les enseñan a reconocer situaciones de peligro y a solucionarlas antes de que vayan a más, a tener calma interior y autoconfianza.


Contemplar a los niños pasar un buen momento y reír siempre desde el respeto y la determinación de aprender fue realmente mágico.


Últimamente me da por pensar que al igual que una buena receta la enseñanza adquiere su máximo valor cuando se consigue esa mezcla perfecta y exacta de ingredientes. Estando con Elias y Guillermo percibí precisamente eso, una combinación perfecta de cariño, disciplina, capacidad de relativizar, humor y ese no sé qué que qué sé yo que hace especiales a ciertas personas.

Lo mejor de todo: también tienen clases para adultos, mi próxima aventura.









Hay mucho más y espero poder contároslo algún día pero estas fueron las razones por las que salimos corriendo al Ayuntamiento a pedir el empadronamiento. 


Continuará...






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