DE PUEBLO, PERO MUY DE PUEBLO







Desde pequeñita me he considerado una chica, cómo decirlo, de las afueras de Madrid. He pasado mi infancia en una urbanización de la periferia al contrario que algunas de mis amigas que vivían en el centro, centro.  Me gustaba eso de vivir fuera de la ciudad, mucho campo y tranquilidad.


Pero hoy, a mis 33 años, me doy cuenta, después de habernos mudado a un pueblo de los de verdad (ni urbanización ni nada) que soy de pueblo pero muy de pueblo.  Al llegar aquí, no sin ciertas reticencias, pues cambiamos una zona urbanita por un pueblito cerca de la sierra de Madrid, abrí mis ojos y comprendí que ADORO esta vida.



Cambié el coche por la bici, las grandes superficies por los comercios locales, el anonimato por las charlas continuas (en la farmacia, el súper, la gasolinera....) , un pequeño piso por una gran casa Canadiense. Mi plaza de garaje ya no acumula trastos que no entran en ningún rincón de mi casa, si no que acoge bicis, motos, patinetes y hasta un carro biplaza para la bici. Hasta la luz me parece más auténtica en este lugar.











Y es que algo está pasando en Villanueva de la Cañada. Un pueblo aparentemente habitado por cabras y cuatro lugareños se muestra ante mis ojos como un lugar multicultural, un paseo por sus calles te remonta a cualquier ciudad europea por la diversidad de idiomas que se escuchan en tan sólo unos pocos metros.


He cambiado mañanas esquizofrénicas tratando de empaquetar dos niños perfectamente vestidos y aromatizados en el coche para llegar a tiempo al colegio por paseos en bici o andando disfrutando del aire fresco y la luz.



Aprovechamos el camino a las extraescolares dando un paseo y parando en los parques, pasamos los fines de semana paseando en pony a nuestras anchas por el campo por tan sólo 5€ o patinando en el skatepark indoor La Nave donde los niños aprenden antes los valores de compañerismo y refuerzo positivo que a subirse a un monopatín.










La academia de Kung Fu y sus profesores enamoran no sólo a los niños y niñas, que sueñan con ir cada día, si no a los padres por la implicación que muestran los Sifus en el desarrollo básico de los peques. Preguntas como ¿has hecho hoy solito tu cama? o ¿has recogido tus juguetes? se oyen a menudo. Un dato que me pareció súper revelador es que los niños tienen que ir ganándose su propia equipación de Kung Fu a base de méritos. 



¿A clase de piscina? se va andando o en bici, ¿música y movimiento?, justo en frente del cole, tiendas de ropa de niños, zapaterías o un partido de horseball, campo mucho campo, meriendas orgánicas, teatro, cuentacuentos y un largo etcétera que espero ir descubriendo.












¿Lo próximo?.... ¡Un huerto en el jardín!

1 comentario:

  1. Me alegro mucho por vosotros. Me dan ganas de mudarme!! Lástima que a nosotros nos pilla un poquitín más lejos ;-)

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